domingo, 20 de febrero de 2011

Desarrollo, ontogenia y filogenia del ser humano.


Este mes de Febrero del 2011, CREPCH cumple 37 años de comunicar. Labor que ha hecho compartir con más de un ser su proceso de vida, experiencia de incalculable valor por la confianza y esperanza de ser mejores.
El proyecto de Susana Alardín González continúa, en la búsqueda de ofrecer a todo aquél que se pregunta por sí mismo una guía que le permita abrir senda y trabajar para encontrar camino. Hoy ese camino permanece vigente y compartido por otros más, hacemos el propósito de insistir en seguir adelante invitando a la experiencia de “comunicar es vivir”.
La comunidad CREPCH hoy hace lazo y reivindica que el ser humano sólo lo es, en tanto que el otro y el sí mismo, pueden compartir sus experiencias, para hacer historia y tener sustento para existir. Esta historia de 37 años involucra a todos los que han estado cerca y que hacemos una gran familia con puntos en común, lo que hace un vínculo con fuerza por todo lo que compartimos.
CREPCH festeja que todas esas narraciones, ficciones, dramas, épicas y novelas hayan tomado forma en sus espacios, y ahora en nuestro blog queremos compartirlo haciendo énfasis en la importancia de la historia que constituye a todo SER, esta historia no es más que las fases de desarrollo que estructuran al Ser Humano dándole un espacio y un tiempo donde se conjugan razón y emoción como un tramado que nos sostiene en el proceso de vida, repasemos estas etapas integralmente:

Nuestros hijos no son ya de por sí y para sí. Tienen una historia llamada EMBRIOGENESIS es decir, que presentan un desarrollo, hasta hacerse hombres.
Sí, los niños no son como nosotros, están en pleno desarrollo, generando procesos y estructuras que los harán SER.
Desde su gestación empieza un desarrollo biológico, funcional, intelectual, de forma sistemática y consistente.
Las transformaciones que va teniendo son intempestivas e inevitables.
Para el observador atento estarán ahí, para el ojo no a visor, sólo suceden.
El infante se desarrolla con increíble velocidad en todas las áreas. De los 0 a los 2 años, pasa de ser un ser dependiente a un audaz curioso dispuesto a imponer su dominio.
De los 2 a los 7 años se hace obligado solidario de la cultura, adquiere el lenguaje, por lo tanto logra hacerse del mundo con sus primeras conjeturas, (mágicas, sincréticas, fenomenológicas, animista, finalista), es aún simbólico no lógico, su intelecto, no alcanza a elaborar los hechos más allá de sí mismo.
De los 7 a los 12, es la etapa escolar propiamente dicha, el niño ya tuvo que desarrollar las habilidades necesarias para adaptarse a las exigencias de la sociedad. Su pensamiento es más representativo, logrando entender los fenómenos que se le presentan. Logra desarrollar una moral, que le permite integrarse a los grupos.
De los 12 en adelante, se ha desarrollado la capacidad de pensar, hipotéticamente, logrando desarrollar sistemas de pensamiento, él ahora es como el preescolar, pero con poderes superiores, el mundo se reduce a él. Solo el mejoramiento de esas habilidades lo pondrán en posición de desarrollar una ética que le permita saberse como uno más entre otros.
Pero desarrollemos cada etapa más detalladamente:
El bebé desde que nace tiene sorprendentes cambios maduracionales, que lo hacen pasar de un manojo de carne, hueso y nervios a un ser con facultades para adaptarse a su medio.
El bagaje con que cuenta el recién nacido es un dispositivo reflejo que le permite un incipiente contacto con la realidad.
El reflejo del moro, la prensión palmar, la succión, entre otros, son los mecanismos innatos con los que el neonato entra en contacto para iniciar el desarrollo de los primeros esquemas que le permitirán ir ampliando el desarrollo de sus sensaciones y posteriormente de sus percepciones, que perfilarán en la aparición de una inteligencia que logrará importantes alcances.
La succión del seno materno irá disponiendo que el bebé amplíe esta respuesta hasta encontrar su dedo, e ir perfeccionando estos movimientos, hasta lograr que su mano y después su pie entre en contacto con su boca.
Después logrará tomar objetos, que llevará a la boca y así se constituirá “la cuna de la percepción”. Según Spitz, a partir de aquí se constituyen las primeras percepciones por contacto, que se acompañarán con el contacto piel a piel y la posición que mamá le dé al cargarlo.
Este contacto diario hará que el bebé establezca contacto visual con aquel ser que le otorga estos dones, con ello emergerá una gestalt (configuración perceptiva), que le hará reaccionar, el bebé comenzará entonces a REIR respuesta que constata que ha iniciado las percepciones a distancia. Lo peculiar de esta etapa es que no importa quién aparezca, el bebé sonreirá, la reacción será indistinta si es ante un cercano o un extraño.
En tanto esto pasa, el psicólogo Jean Piaget observa que el bebé ha iniciado el desarrollo de respuestas que repetirá una y otra vez desarrollando los rudimentos de una inteligencia llamada por él sensoriomotora. Perfecciona sus aproximaciones ante nuevos objetos e inicia la búsqueda de causas y efectos, como es el tirar de cordones o sonajas. Estas son ya respuestas que son incipientes esquemas que tenderá a repetir (reacciones circulares).
Para los ocho meses surge una respuesta más desarrollada, la ANGUSTIA. Ahora el niño llora ante los extraños, ha logrado afinar su percepción e identifica quién es mamá y quién otro.
Este es el inicio de una percepción diferenciada que lo irá colocando frente a la posibilidad del LENGUAJE, inicia la SIMBOLIZACIÓN.
Mamá inicia, junto con el caminar, la necesaria educación, el niño tiene que aprender lo que no debe hacer, este NO troquela aspectos muy importantes en su psique. El manejo que logre de la frustración le permitirá que se adapte mejor a la realidad y a su vez le permitirá el mejor desarrollo de su capacidad intelectual.
EL NO le permite establecer un juicio de atribución y uno de existencia: si algo no es, entonces es algo más. El chico entra al mundo de los significados y los significantes, el lenguaje comienza a tener su lugar.
De los dos a los seis años será una etapa promisoria, donde gracias a la función semiótica (símbolos usados para señalar cosas) le dará al pequeño su inserción al mundo escolar y social. Es cuando el cachorro humano se hace hombre.
La posibilidad que le dá el lenguaje lo determinará en todo su porvenir.
En la primer infancia logra asimilar al mundo a través del movimiento y las sensaciones, integrando paulatinamente sus primeras percepciones y logrando las primeras simbolizaciones.
A los dos años hablar se hace una gran conquista y comienza un diálogo muy especial entre mamá e hijo, “ellos se entienden”. El balbuceo, pasa a una jerga que es comprendida por mamá. En el transcurso de un año el infante logrará adquirir 300 palabras.
Su conducta por lo tanto cambiará notoriamente. El pequeño curioso que ya ha conocido el “NO” empieza a revelarse, emerge un “adolescente”, que se niega a sujetar a las reglas; después de controlar sus esfínteres, aceptar el control social es molesto para este pequeño rebelde.
Sin embargo trae consigo un desarrollo intelectual de gran importancia. Inicia el descubrimiento de los “por qué”. Que si bien no son la pregunta más específica, si anuncian un interés por el mundo.
El pensamiento de los pequeños de esta edad se caracteriza por, tener un Razonamiento Transductivo, es decir, que obtienen piezas separadas de información y las unen para formar una hipótesis o llegar a una conclusión.
Son Sincréticos cometen errores de razonamiento al intentar vincular ideas que no están relacionadas. “Mamá tuvo un bebé la última vez que fue al hospital, de modo que la próxima vez que vaya al hospital se esperará erróneamente que traiga a casa otro bebé”.
Son Egocéntricos, tienen una incapacidad para imaginar el punto de vista de otra persona.
Son Animistas, atribuyen a los objetos inanimados cualidades de los seres vivos. Los niños suelen hacerlo con objetos que representan figuras vivas, como animales disecados o muñecos de juguete.
Hay una tendencia a la Centración, tienden a concentrar la atención en un aspecto o detalle de la situación a la vez y son incapaces de tomar en consideración otros detalles.
No logran considerar que los objetos conservan sus características si cambian de lugar o situación.
Logran clasificar de manera limitada sin llegar a clasificar los objetos en categorías.
Los niños de esta etapa cometen errores de pensamiento por causa de la irreversibilidad, es decir, su incapacidad para reconocer que una operación puede realizarse en ambos sentidos. Por ejemplo, no entienden que si se vierte agua de un recipiente alto a uno extendido, puede trasvasarse otra vez al primer recipiente, manteniendo la misma cantidad de agua. Los niños de esta etapa no pueden aceptar mentalmente que sea posible recuperar el estado original.
El Edipo tiene su escenificación en esta edad.
Freud nos da su versión original, Jacques Lacan nos la recrea de otra manera.
La madre dejará de desear al hijo para desear al padre y ahí se figurará la inscripción del sujeto ante la metáfora paterna.
Es decir, el hijo al no poder ser el objeto de satisfacción de la madre, dejará de ser un objeto de deseo para buscar ser un deseante de objetos; buscará a quién amar.
Supone asumir su castración, pues sólo a quien le falta algo puede desear, quien está completo no tiene más que hacer, ni ser.
La culminación de todo el desarrollo psicomotriz, permitirá que el chico acceda al ámbito académico; dejará el juego para iniciar la educación regular, de ser un pequeño que se mueve y divierte por lo que es capaz de hacer, pasa a asumir un lugar en el pupitre y a ser uno más en la lista, tendrá que saber esperar turno y ganarse con esfuerzo el reconocimiento de sus pares y profesores. Las habilidades y destrezas desarrolladas en esta etapa lo preparan a la adquisición de la LECTO ESCRITURA FORMAL, lo representado por el lenguaje ahora se representa por los signos escritos, que tendrá que dominar para leerlos y escribirlos; la cultura hace al hombre.
A los siete años el niño es todo un escolar. Ha ingresado al ámbito académico formal, ha dejado el juego por el trabajo esforzado y dedicado que le implica su maestro.
Sabe que debe cumplir sus labores y comienza la etapa de los juicios morales. Qué es bueno y qué es malo. Esta dicotomía establecerá su incursión a las reglas, a las que hará cumplir o transgredir.
Comienza así la sociabilización, sus juegos no son ahora la búsqueda de asimilar al mundo, van tras de lograr afirmarse en el “ganar”, pero no a costa de lo que sea sino de mostrarlo a los demás, disfrutando el reconocimiento.
El niño sale de su egocentrismo y pasa al plano de escuchar el punto de vista del otro, reflexiona y así desarrolla una incipiente lógica que lo coloca en una posibilidad mayor para conocer el mundo.
Logra el manejo de OPERACIONES LOGICAS y afectivamente logra la AUTONOMÍA y la VOLUNTAD.
Emocionalmente siendo heredero del complejo Edípico, (emergiendo con culpa y por tanto con una conciencia moral), ingresa, según Freud a la etapa de la LATENCIA, la cual consiste en una supremacía del orden intelectual y lógico, el interés erótico merma y el pequeño se lanza a acatarse al mundo a través de la cultura. La vida Instintiva se sosiega y las funciones intelectuales toman su sitio.
El desarrollo de habilidades se cristaliza en un funcionamiento más complejo, del cual los adultos no nos percatamos.
MOTRIZMENTE: Logra una mejora en la segunda posición de evolución (SENTARSE). Puede disociar movimientos del tronco, brazo, antebrazo y mano, para así poder realizar el acto complejo de la escritura.
PERCEPTIVAMENTE: A nivel visual logra la maduración de todas sus funciones (coordinación viso motriz, discriminación de formas, figura fondo, relaciones espaciales).
A nivel auditivo su discriminación e interiorización logran una evolución madurativa de un orden integrativo, su capacidad asociativa despunta de forma más abstracta, puede reconocer fonemas y ligarlos para formar palabras con sentido para él y los demás. Por lo tanto puede leer y escribir y comprender lo que ha realizado.
Cognitivamente logra la formación de conceptos, solución de problemas, incrementa su memoria a corto y largo plazo, logra períodos de atención y concentración más largos. Inicia el manejo del espacio Euclidiano (no todo lo referencia en función de su cuerpo, sino de los objetos que le rodean).
De los siete a los doce años, el desarrollo de estas habilidades es exponencial, preparándolo para el advenimiento de la adolescencia, que lo caracteriza por el uso de un pensamiento hipotético deductivo.
En la etapa de los nueve a los doce, surge un cambio importante, la PUBERTAD, momento de cambios físicos que harán de la experiencia de vida del chico una revolución. Todos los logros de los años pasados se verán cuestionados y replanteados, con lo que esta etapa viene a ser un doble reagrupamiento que prepara al sujeto para SER.
La pubertad es una cita con ese real que es el cuerpo en tanto gozante sin deseo, el cual se replanteará en la adolescencia.
El adolescente presenta sucesivas síntesis de integraciones y desintegraciones, de progresos y regresiones.
No pasa por una etapa que será superada y una vez hecho esto pasará a ser un adulto “MADURO” que seguirá con su vida sin mayor problema.
La adolescencia es una ESTRUCTURA que representa al niño que fue y al adulto que será, pero donde cada estadío prefigura el pasado y el futuro. No comienza ni finaliza en un momento determinado de la vida, sino que es el producto de una historia que se inicia con la gestación, continúa con el nacimiento, en esa estructura se reinscribe todo lo construído hasta el momento de su cristalización y a su vez persistirá posteriormente, resignificándose de continuo de diferentes maneras, en función de las experiencias del sujeto y de sus relaciones con el universo simbólico del que forma parte.
El adolescente se encuentra entre la niñez que abandona y la adultez que llega. Tiene que abandonar la seguridad de la infancia y buscar cómo ubicarse entre los adultos. Dejar de ser niño es “como una muerte” para iniciar ser un adulto que figura el límite de lo que será. La muerte se constituye como un horizonte que marca todo su mirar sobre la vida.
Esto lo obliga a entrar en una pérdida que lo somete a un duelo que tendrá que ir trabajando para resignificar su vida.
La chica y el chico harán ese trabajo de duelo con menor o mayor gasto según sea su historia de vida. Esta historia, como toda historia, es el propio relato que estructura cada quien para no quedar atrapado en la repetición de sus actos. El joven, gracias a su capacidad intelectual en florecimiento, la RE-creará y fundamentará. Creando MITOS para explicar cada acontecimiento de ella. Mitos que son formas de sustentar una verdad que no puede ser dicha, formulando un discurso explicativo, como es el creer que “tener dinero lo arreglaría todo”, “el tener un físico llamativo me va a hacer popular”, o que nadie los quiere o entiende porque no son lo que los demás esperan, hasta mitos mucho más elaborados que crean verdaderas novelas, donde los duelos forman un drama del cual la única salida es la vivencia de un destino fatal, inexorable, que puede generarle depresión o un gran monto de agresión.
Como toda estructura, su acontecer temporal es inminente, y así como aparece da paso a algo más, ese chico inestable , parecido a un tornado, transita hacia una búsqueda de sí. Sus cuestionamientos lo remiten a una reflexión donde las preguntas no siempre son las primeras en aparecer, las respuestas llegan sin haber hecho una pregunta y el joven no sabe dónde acomodarse, ni dónde poner lo que le ha llegado.
Los descubrimientos lo arremolinan en un devenir que lo asfixia y lo remite a un miedo y a una indecisión de la que no siempre puede dar cuenta, quedando atrapado en los otros, haciéndose su prisionero.
La pregunta por la existencia será algo que lo acompañará de por vida, donde no hay una respuesta única, afortunadamente.

lunes, 3 de enero de 2011

Terapias de lenguaje, aprendizaje, conducta, emocionales y de pareja.

CREPCH

CENTRO DE REHABILITACION Y EDUCACION PARA PROBLEMAS DE LA COMUNICACION HUMANA

CREPCH cumple este febrero del 2011 37 años de dar atención terapéutica a problemas de lenguaje, aprendizaje, conducta, emocionales y de pareja. La propuesta de la Profesora Susana Alardín González “El Sistema Multisensorial Simbólico”, sustenta el tratamiento que se imparte en la Institución y que se constituye por sus cinco programas que dan cuerpo a su sistema de pensamiento que le dan vigencia en el campo de la intervención psicopedagógica y psicoterapéutica. Esta Historia da una temporalidad que festejaremos pero también abrió un espacio ad hoc que constituye el edificio que alberga a la comunidad CREPCH. Es sin duda una arquitectónica pensada para trabajar la intervención terapéutica. No es una construcción hospitalaria ni de oficinas, sino un espacio que permite que la comunicación fluya en la mirada, escucha y comodidad.





Contamos con diversos cubículos, que facilitan el trabajo y la interacción entre paciente y terapeuta. Así como el acceso a los diferentes materiales de estimulación.









Sabemos de la importancia del movimiento y por ello hemos adecuado un cubículo para este objetivo.






Para el trabajo psicoterapéutico tenemos áreas específicas en donde se cubren los aspectos de evaluación y diagnóstico y de orientación a padres.



Para la formación y divulgación de la forma de trabajo específica con la que se cuenta tenemos un auditorio que nos permite compartir y vivir la experiencia de comunicarnos.



El orden de cada espacio da un orden a sus funciones. Para ello está el área de recepción y administración donde se te atenderá de la mejor manera.


Aquí trabajamos un equipo de terapeutas con más de veinte años de experiencia, ofreciendo a otros que se inician el prepararse para formarse como terapeutas con el Sistema Multisensorial Simbólico.

Te invitamos a que nos conozcas y recibas una atención terapéutica de calidad

COMUNICARSE ES VIVIR

Norte 81-A #509 col. Electricistas Azcapotzalco D. F.

53 52 43 30
53 52 63 04
53 53 99 41

crepch@prodigy.net.mx

domingo, 21 de noviembre de 2010

Plática "Sexualidad"

Este próximo 7 de diciembre del 2010 a las 17:00 horas, te invitamos a la plática sobre “Sexualidad”, que se llevará a cabo en el auditorio del Centro, ubicado en la Colonia Electricistas, norte 81-A #509.
Abordaremos la génesis de la sexualidad y sus vicisitudes en el acontecer humano. Abordar el tema desde los cánones usuales, nos lleva por lo obvio que ya implica por sí mismo lo ominoso, lo oculto, lo indecible.
Este espacio que abre CREPCH cada mes es una búsqueda de difusión y divulgación importante que va más allá de sólo informar, buscando Comunicar, es decir abrir procesos que muevan a una encuentro no sólo con el saber, sino con la verdad del sujeto.

Te esperamos, es gratuito.

teléfonos

53 52 43 30
53 52 63 04

lunes, 25 de octubre de 2010

Pláticas Mensuales

Los temas que se han presentado en este BLOG hasta ahora corresponden a lo que es publicado en lo que denominamos "pizarrón", donde compartimos con la comunidad del Centro un poco de información sobre temas diversos. Aunado a ello realizamos pláticas mensuales para apoyar tópicos de las problemáticas que pueden presentar los preescolares, escolares o adolescentes.
Este martes 26 de octubre presentaremos el Tema "Cómo motivar a tu hijo", donde revisaremos las diferentes teorías que tratan sobre la motivación y abordaremos algunas estrategias que puedan ser aplicables.
CREPCH como Centro de atención de diversas alteraciones no solo trabaja la intervención, busca también la prevención, a través de la difusión y la divulgación.
En el trabajo terapéutico, no trabajamos a puerta cerrada donde no sabe el padre qué hacemos, él tiene constante comunicación con el terapeuta y cada tres o cuatro meses se realiza una evaluación donde se trabaja directamente con su hijo y asiste a asesorar el caso Coordinación técnica, quien da orientación y apoya con su valoración objetiva los avances y residuales que hay que seguir trabajando.
Contamos con un espacio de Docencia, donde los terapeutas reciben formación y revisan diferentes estrategias de intervención y comprensión de las manifestaciones sintomáticas de los pacientes.
La atención a los padres es de igual importancia, y si lo requieren contamos con Terapia de pareja u orientación familiar para que ahí resuelvan sus conflictos y puedan lograr el mejor resultado con su hijo.
Te esperamos, sabemos cómo ayudarte.
CREPCH
Norte 81-A # 509 col. Electricistas
53 52 43 30
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domingo, 24 de octubre de 2010

La ética

El ser humano necesita hacer lazo social, para convivir con sus “semejantes”. Para ello requiere que haya mediación de una ley que le regule y garantice su posición respecto al otro. Enunciada, logra que los seres se sujeten y se agrupen. Los excesos se castigan, la regulación se impone, surgen los principios, los valores, la moral y la ética como la palabra de la ley. Todos nos regulamos, o esperamos sea así.


La ética como el hacer el bien
La moral como el bien hacer.

Van imponiéndose como un decir que sustenta el actuar del sujeto, grupos y naciones.
¿Cómo se desarrollan estas dos instancias?
Desde que somos gestados. Al tener un lugar en el deseo de mamá, el esperarnos. El que nos figure nos da un lugar ante ella. Al irnos educando nos va introyectando el bien hacer las cosas: comer, asearnos, ordenarnos etc...
Aprendemos de ella hacer lo que nos corresponde desde su perspectiva, como ella considera que debe ser en un marco de referencia general. Ella hace valer el mito familiar que justifica por qué hacemos lo que hacemos y el cómo.
Es el padre el que al incidir en el hogar hace que el bien hacer transcurra hacia el hacer el bien, principio básico que nos impone ir más allá de lo fáctico que nos lleva a buscar lo que es más que la satisfacción personal, es el bien común.
El bien hacer al ser particular llega a convertirse en una interpretación errónea y transgredir al sujeto mismo, pues se enseña a hacer bien el mal, o sea la ley loca. Las reglas las imponen las personas porque quieren ellas y no porque hay algo más que les indica que éstas valen la pena como las que vienen de un estatuto o código. La moral se hace tan particular que se crea un mundo, un submundo como la moral del delincuente que lo agrupa ante su jefe e iguales en una jerarquía.
La ética busca hacer el bien dónde no esta inscrita la demanda de una persona sino de algo que va más allá de los intereses de los sujetos en cuestión. Este hace LAZO SOCIAL, permite la convivencia con respeto y crecimiento.
Lamentablemente esto es tan fácil de confundir que en el apremio personal, al hacer valer el orden se llega a interpretar que el “otro” transgrede al sí mismo y se vive como el adolescente que crea sus propias leyes y modifica una “ética” particular para sustentar su actuar. Se vive impedido, rechazado, RESENTIDO.
“El resentido es genuinamente estéril, no produce un efecto real. Presenta una feroz actitud destructiva respecto a todo lo existente, pero al mostrarse incapaz de producir algo distinto a lo criticado, su embestida queda atrapada plenamente en el interior de la lógica del dispositivo que combate. Es una ley que opera con mucha severidad y su eficacia es tremenda porque se presenta con un disfraz que nos despista: por un lado nos confirma como acérrimos enemigos del orden constituido pero al mismo tiempo nos vacía de toda potencia inventiva, con lo que termina arrojándonos al pozo de los resentidos en donde no se cultiva otra cosa que más resentimiento, esterilidad y todos sus derivados”. Raúl J. Cerdeiras

domingo, 17 de octubre de 2010

Cómo apoyar en casa el tratamiento terapéutico

Aceptar que tenemos un problemas es ya un paso importante para comenzar a dar solución a una situación diversa que sucede en nuestra vida.
Esto nos brinda:
1.- Un conocimiento de la situación.
2.- Posibilidades.
3.- Objetivos a corto y largo plazo.
4.- Experiencia.

Ignorar qué nos pasa, propicia miedo (emoción paralizante y negativa).
Definir qué es lo que sucede es trascendente.
Hay que poner en nuestras propias palabras la comprensión del problema.
Términos, conceptos abstractos, sólo nos confunden.
Hay que OPERACIONALIZAR.
“La definición operacional de un concepto consiste en definir las operaciones que permiten medir ese concepto o los indicadores observables por medio de los cuales se manifiesta ese concepto.”
Cuando hablamos de un trastorno infantil, tenemos que ubicarlo dentro de un ser que está en desarrollo, por lo tanto no podemos pensar que se trate de un problema que ya es de por vida, a menos que sea una lesión o un síndrome. Y por ello si lo intervenimos tendrá un pronóstico favorable. Buscamos entonces comprender lo que pasa con nuestros niños, pero si lo desconocemos tendemos a conjeturar y a generalizar, enunciando adjetivos que sólo etiquetan y marcan la vida del pequeño. Los adjetivos señalan, estigmatizan. El YO del chico que busca identificarse hace suyos estos términos y los internaliza. Él mismo incluso los enuncia para decirse. Al no tener otros referentes, incluso confirma que él es eso de quien se dice.

Aceptación, acompañamiento, comprensión es lo que necesita nuestro pequeño, tenemos que aceptar que necesitamos ayuda y que esa guía nos orientará por el camino de la rehabilitación, reeducación y estimulación. En el inicio del tratamiento no solo a nosotros los padres nos costará aceptarla, a él también; tenemos que ser pacientes para que se adapte, darle la oportunidad a que logre aceptar que un “alguien” (su terapeuta) seguirá de cerca sus vicisitudes. Tal vez antes de que empiece el trabajo formal, tenga que iniciar con juegos y acercamientos informales para así dar paso a un interjuego que lo irá llevando hasta el trabajo formal, donde ahora sí comenzarán a ponerse en práctica las técnicas y estrategias de intervención.
Pero, y ahora ¿qué hacer por nuestra cuenta?, si no hay indicación de un trabajo domiciliario, todas las habilidades de auto cuidado serán un objetivo diario a realizar para dar estimulación a las áreas de desarrollo que posibiliten una maduración pertinente para nuestro chico.
ALIMENTACIÓN
DESCANSO
ASEO
VESTIMENTA
JUEGO
RECREACION
-Juguetes
-Paseos
-Deportes
-Cine, T. V.
-Sociabilización

Hay que saber manejar las ansiedades, y desorganizaciones que puede padecer el chico, hay que considerar lo siguiente:
-Saber prever situaciones
-Llevar una rutina
-Informarle de acontecimientos nuevos
-Darle estabilidad en actividades y estímulos.
-Establecer límites claros.
-Aceptar las limitaciones de nuestros niños.
-Manejar los caprichos y las reacciones catastróficas.
-Distinguir los errores que les hacemos cometer, de los que ellos cometen.

Este es el tema de nuestra plática de este mes. Llama al 53 52 43 30 para informarte de la siguiente.

sábado, 9 de octubre de 2010

Amor

Estamos habituados a corregir a nuestros hijos condicionando sus respuestas, a través de consecuencias (castigos y manejo de estímulos), terminando en que ellos son los que nos controlan. Por ejemplo, “si no haces la tarea no ves televisión”, “si no comes no hay postre”, “si no estás en paz no te compro dulces”, “si no dejas de pelear con tu hermano no te llevo de paseo”, etc..
Estas situaciones van complejizándose pues el chico pareciera que se empecina en ignorarnos. Es más, nos muestra que no le interesan las consecuencias de sus actos. Nos dice que no le importa, o bien no muestra ninguna señal de incomodidad; la indiferencia nos impacta y confunde. Generando una escalada de estrategias que terminan provocando una pugna de poder donde nadie gana. Pero sí hay dolor y frustración que pegan en la autoestima de cada uno de forma imperecedera.
En familia como en la escuela esto pasa cotidianamente.
Nos olvidamos que estamos frente a un ser igual que nosotros, y nos colocamos como una autoridad que debe ser seguida por obviedad, “por que soy tu padre” o “tu maestro”. Frente a la autoridad solo hay sometimiento o rebelión.
Queriendo hacerlos autónomos e independientes los hacemos medrosos u opositores y negativistas.
Entonces, ¿cómo se forma un ser humano?
Identificándose
¿A quién? No a “cualquiera”, que llega a suceder. Sino a la figura que le es más importante. ¿Y qué lo hace importante?, el AMOR que le hace sentir.
La madre es esa primer figura y a través de sus cuidados el pequeño desea ser para ella lo más importante. Tiende a querer satisfacerla agradándola, haciendo lo que ella le pide, sin embargo eso no es del todo posible, ya que mamá busca otras satisfacciones que no es él (pareja, hermanos, casa, trabajo, familia).
Esto lanza al pequeño a buscar otras satisfacciones sustitutivas, que de ser afortunadas, harán que encuentre en su hacer una manera de construirse a sí mismo con la guía de mamá y/o papá.
Esto es un ideal que no siempre se cumple: los impases
se presentan:
1.- Mamá no encuentra satisfacción en su hijo, pero tampoco en nada más.
2.- Mamá se regocija en el hijo, pero no en nadie más.
3.- El hijo se ve incapacitado en reconocer lo que mamá le da.
4.- El hijo no se satisface con nada de lo que le dan.

Estas variantes pueden ser muchas más.
Sabemos amar pero no sabemos dejarnos amar. Por amor damos, pero no nos percatamos que el otro necesita amarnos, darnos.
Por amor somos capaces de cualquier cosa.
El amor en su búsqueda de reciprocidad permite que dos seres diferentes puedan coexistir, pero a la vez puede provocar también que no se puedan llevar.
El amor nos hace creer que nosotros:
Queremos lo mejor para el otro
Sabemos qué es lo que necesita el otro
Podemos darle lo que necesita
Pero olvidamos que el otro también piensa lo mismo.
¿Quién TIENE LA RAZÓN?
Terminamos no dejándonos amar, amando demasiado o bien defendiéndonos.
El chico desobediente ¿no nos estará pidiendo que lo dejemos de amar tanto?, o ¿que aceptemos cómo él puede amarnos? o ¿que no sabe cómo expresarnos cómo amarnos?. Interrogantes que cada cual tendrá que buscar.
Saber DAR resulta más fácil, ser activo en la relación es más seguro, dominamos e imponemos. Pasarnos a la posición pasiva de RECIBIR es abandonarnos al otro, es esperar que nos den lo que necesitamos a expensas del albedrío de quien nos lo da.
Dejemos que nos amen nuestros hijos