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domingo, 8 de abril de 2012

Divorcio

Hablar del divorcio, es entrar en un tema que tiene diversas caras, una de ellas es que es UNA SOLUCIÓN, no un problema, y se transforma en una gran conflicto precisamente por que se le hace ser un PROBLEMA, a consecuencia de los actores que viven esta escena. Veamos como se dá esto:

Hay un inicio de pareja


ENCUENTRO: Hay un “antes y un después”( prehistoria) y una historia. A partir de un momento de elección mutua ese otro es erotizado y erotiza. Se produce un encuentro. La relación es simétrica. Se es sujeto y objeto de deseo del otro.

Se dan tres ejes:

A)Investidura mutua, antes-después.
B)Corte con la familia de origen.
C)Mirada de los otros.

Se construye el mito que funda el encuentro.
Cada vínculo arma un entramado de pactos y acuerdos que produce un encuadre inédito.

DIVORCIO

Las peleas no son razón de divorcio. Lo que es motivo de divorcio es que cada cual quiere recobrar su libertad económica, y ello sin tener que escuchar las críticas del otro; ya no hay amor y, sobre todo, ya no existe el deseo que hace que dos seres, a pesar de los frecuentes desacuerdos, se elijan sexualmente el uno al otro y, por razones que jamás son lógicas ni justificables, no pueden separarse. En síntesis, el divorcio se produce cuando los cónyuges dejan de tener la necesidad y al mismo tiempo, el deseo de estar juntos.
Divorciarse habla de la disolución del vínculo. Es un proceso que se inicia y que alguno de los dos yoes, de la estructura vincular, da noticias por sus efectos.
Cada yo cambia de posición es y deja de ser objeto privilegiado de la mirada del otro.
El encuentro es producto de una armazón conjunta de la pareja.
La separación es un producto vincular. No de un yo.


Tres ejes:

A)Desinvestidura mutua. Duelo.
B)Corte vincular. Pasar a la acción.
C)Reconocimiento de los otros.(Decisión;jurídica;posjurídica)

NO ES LO MISMO UNA SEPARACIÓN QUE UN DESGARRAMIENTO

Crisis es un intervalo entre una pérdida segura y una adquisición incierta. ¿Qué pérdida?.
Pertenencia-Angustia.
Se pierde la seguridad.
Crisis igual a la de la adolescencia.
Endogamia-Exogamia.
Desgarramiento
Imposibilidad de romper vínculo
Repetición.
Incapacidad de establecer trabajo de duelo.

¿Y los hijos qué?

Hay que comunicarles cuáles son los problemas.
Confirmar la solución planteada.
Afianzar su posición amorosa.
Evitar la culpa de los hijos por su proceso amoroso (ellos no son la causa).
Mostrarles que hay solución a los problemas Vs. Daño que se les provoca.
Movilización espacio temporal y afectiva.
Necesidad de apalabrar, recursos con que cuenta el chico (a).

Soluciones


Sacarlos de la disputa de pareja como botín.
Permanencia de hijos en el hogar de origen, preferentemente.
Necesidad de hablar su situación en diversos espacios.
Padres continuos y discontinuos. Función materna.
Acuerdos de visitas. Somatización como expresión de duelo.
Hijos como sostén de la relación parental, estando rota la pareja conyugal.


Cuando hay 2das nupcias

Promover la triangulación, para evitar a la madre devoradora:
Casándose con otro.
Sosteniendo que se tiene vida de adulto.
Dar espacios libres para evitar fantasía de ser hijo parental.
Reubicación del grupo familiar.
Conciencia del basamento del primer vínculo, como sostén del segundo matrimonio.
Familias ampliadas.

Este bosquejo es una forma rápida de dar cuenta del proceso que se vive en un divorcio y del cual cuando no se puede resolver la necesidad de buscar ayuda se hace indispensable.


CREPCH te puede ayudar a superar este etapa de tu ciclo de vida si lo necesitas acude y haz una cita al 53 52 43 30, o ven a Norte 81-A #509 colonia Electricistas.

domingo, 24 de octubre de 2010

La ética

El ser humano necesita hacer lazo social, para convivir con sus “semejantes”. Para ello requiere que haya mediación de una ley que le regule y garantice su posición respecto al otro. Enunciada, logra que los seres se sujeten y se agrupen. Los excesos se castigan, la regulación se impone, surgen los principios, los valores, la moral y la ética como la palabra de la ley. Todos nos regulamos, o esperamos sea así.


La ética como el hacer el bien
La moral como el bien hacer.

Van imponiéndose como un decir que sustenta el actuar del sujeto, grupos y naciones.
¿Cómo se desarrollan estas dos instancias?
Desde que somos gestados. Al tener un lugar en el deseo de mamá, el esperarnos. El que nos figure nos da un lugar ante ella. Al irnos educando nos va introyectando el bien hacer las cosas: comer, asearnos, ordenarnos etc...
Aprendemos de ella hacer lo que nos corresponde desde su perspectiva, como ella considera que debe ser en un marco de referencia general. Ella hace valer el mito familiar que justifica por qué hacemos lo que hacemos y el cómo.
Es el padre el que al incidir en el hogar hace que el bien hacer transcurra hacia el hacer el bien, principio básico que nos impone ir más allá de lo fáctico que nos lleva a buscar lo que es más que la satisfacción personal, es el bien común.
El bien hacer al ser particular llega a convertirse en una interpretación errónea y transgredir al sujeto mismo, pues se enseña a hacer bien el mal, o sea la ley loca. Las reglas las imponen las personas porque quieren ellas y no porque hay algo más que les indica que éstas valen la pena como las que vienen de un estatuto o código. La moral se hace tan particular que se crea un mundo, un submundo como la moral del delincuente que lo agrupa ante su jefe e iguales en una jerarquía.
La ética busca hacer el bien dónde no esta inscrita la demanda de una persona sino de algo que va más allá de los intereses de los sujetos en cuestión. Este hace LAZO SOCIAL, permite la convivencia con respeto y crecimiento.
Lamentablemente esto es tan fácil de confundir que en el apremio personal, al hacer valer el orden se llega a interpretar que el “otro” transgrede al sí mismo y se vive como el adolescente que crea sus propias leyes y modifica una “ética” particular para sustentar su actuar. Se vive impedido, rechazado, RESENTIDO.
“El resentido es genuinamente estéril, no produce un efecto real. Presenta una feroz actitud destructiva respecto a todo lo existente, pero al mostrarse incapaz de producir algo distinto a lo criticado, su embestida queda atrapada plenamente en el interior de la lógica del dispositivo que combate. Es una ley que opera con mucha severidad y su eficacia es tremenda porque se presenta con un disfraz que nos despista: por un lado nos confirma como acérrimos enemigos del orden constituido pero al mismo tiempo nos vacía de toda potencia inventiva, con lo que termina arrojándonos al pozo de los resentidos en donde no se cultiva otra cosa que más resentimiento, esterilidad y todos sus derivados”. Raúl J. Cerdeiras

sábado, 9 de octubre de 2010

Amor

Estamos habituados a corregir a nuestros hijos condicionando sus respuestas, a través de consecuencias (castigos y manejo de estímulos), terminando en que ellos son los que nos controlan. Por ejemplo, “si no haces la tarea no ves televisión”, “si no comes no hay postre”, “si no estás en paz no te compro dulces”, “si no dejas de pelear con tu hermano no te llevo de paseo”, etc..
Estas situaciones van complejizándose pues el chico pareciera que se empecina en ignorarnos. Es más, nos muestra que no le interesan las consecuencias de sus actos. Nos dice que no le importa, o bien no muestra ninguna señal de incomodidad; la indiferencia nos impacta y confunde. Generando una escalada de estrategias que terminan provocando una pugna de poder donde nadie gana. Pero sí hay dolor y frustración que pegan en la autoestima de cada uno de forma imperecedera.
En familia como en la escuela esto pasa cotidianamente.
Nos olvidamos que estamos frente a un ser igual que nosotros, y nos colocamos como una autoridad que debe ser seguida por obviedad, “por que soy tu padre” o “tu maestro”. Frente a la autoridad solo hay sometimiento o rebelión.
Queriendo hacerlos autónomos e independientes los hacemos medrosos u opositores y negativistas.
Entonces, ¿cómo se forma un ser humano?
Identificándose
¿A quién? No a “cualquiera”, que llega a suceder. Sino a la figura que le es más importante. ¿Y qué lo hace importante?, el AMOR que le hace sentir.
La madre es esa primer figura y a través de sus cuidados el pequeño desea ser para ella lo más importante. Tiende a querer satisfacerla agradándola, haciendo lo que ella le pide, sin embargo eso no es del todo posible, ya que mamá busca otras satisfacciones que no es él (pareja, hermanos, casa, trabajo, familia).
Esto lanza al pequeño a buscar otras satisfacciones sustitutivas, que de ser afortunadas, harán que encuentre en su hacer una manera de construirse a sí mismo con la guía de mamá y/o papá.
Esto es un ideal que no siempre se cumple: los impases
se presentan:
1.- Mamá no encuentra satisfacción en su hijo, pero tampoco en nada más.
2.- Mamá se regocija en el hijo, pero no en nadie más.
3.- El hijo se ve incapacitado en reconocer lo que mamá le da.
4.- El hijo no se satisface con nada de lo que le dan.

Estas variantes pueden ser muchas más.
Sabemos amar pero no sabemos dejarnos amar. Por amor damos, pero no nos percatamos que el otro necesita amarnos, darnos.
Por amor somos capaces de cualquier cosa.
El amor en su búsqueda de reciprocidad permite que dos seres diferentes puedan coexistir, pero a la vez puede provocar también que no se puedan llevar.
El amor nos hace creer que nosotros:
Queremos lo mejor para el otro
Sabemos qué es lo que necesita el otro
Podemos darle lo que necesita
Pero olvidamos que el otro también piensa lo mismo.
¿Quién TIENE LA RAZÓN?
Terminamos no dejándonos amar, amando demasiado o bien defendiéndonos.
El chico desobediente ¿no nos estará pidiendo que lo dejemos de amar tanto?, o ¿que aceptemos cómo él puede amarnos? o ¿que no sabe cómo expresarnos cómo amarnos?. Interrogantes que cada cual tendrá que buscar.
Saber DAR resulta más fácil, ser activo en la relación es más seguro, dominamos e imponemos. Pasarnos a la posición pasiva de RECIBIR es abandonarnos al otro, es esperar que nos den lo que necesitamos a expensas del albedrío de quien nos lo da.
Dejemos que nos amen nuestros hijos

domingo, 3 de octubre de 2010

La emoción

Estando viviendo el día a día con nuestro estudiante y en la cercanía de los exámenes del primer bimestre nos es importante tener presente que todo ser humano puede manifestar en su vivencia particular conductas o rasgos que nosotros como adultos próximos a ellos debemos tener en cuenta.
Vivir la vida observándola de forma objetiva, es muy complicada. Ver que las cosas que suceden a nuestro alrededor son las que son, hacen que el mundo se viva de forma gris, plana, apática. Darle color, sentido, significación nos permite vivir una experiencia propia que hace que cada vivencia sea única e irrepetible para cada persona.
Todo este proceso es la vida emocional, es esa experiencia subjetiva que hace que cada hecho acontecido tome un impacto diferente en cada sujeto. Un paisaje, una vivencia, un problema será tomado de forma muy diferente según sea la expectativa de la persona.
El niño al representar su mundo hace esto mismo desde sus posibilidades, desde ese forma de representarlo mágicamente, hasta la forma fantaseada, para así permitirle vivirlo de una manera llevadera.
Cuando el niño se relaciona con sus padres, hermanos y personas en general, tiende a representarlos de alguna manera y desde ahí vivirlos, las consecuencias pueden ser varias: desde generar una inhibición, una fobia, un estado de angustia, depresión.
INHIBICION
En este estado el chico deja de hacer cosas que usualmente hacía, deja de disfrutar hechos que para otros chicos de su edad parecen satisfactorios. La retracción, la imposibilidad de vincularse, la falta de integración merman las posibilidades de desarrollo. Generalmente se presenta después de una experiencia muy fuerte, que deja una huella imperecedera en la psique del chico, o bien puede deberse a la suma de diversas vivencias, que pueden deberse a una sobreprotección o exceso de exigencia, que provocan un estado de insuficiencia frente a la realidad. El sí mismo del chico se empobrece y su seguridad frente a sus capacidades se reduce. Enfrentar las demandas de los demás se le hace imposible. El trabajo terapéutico se hace un camino necesario para poder reintegrar su confianza en él.
FOBIA
En este trastorno el chico intercambia algo que no puede manejar, por otro objeto en el que puede representar su miedo y vivirlo intensamente sin los conflictos frente al personaje sustituido. Así, el miedo a los animales bien podría ser el miedo a su padre y autoridad, que al no poder manejarlos los lleva a la escena del encuentro con los seres con pelos en los cuales deposita su desavenencia afectiva, rehuyéndoles y expresándoles su insatisfacción.
El miedo a lugares amplios, calles, explanadas, nos remitirían a un conflicto de contacto, miedo a la intimidad o a la soledad.
Hay un sinfín de fobias, en todas y cada una de ellas, se ha sustituido algo por otro diverso donde se puede representar lo que se reprime.
Tratar lo que origina la fobia es de vital importancia, lo que implica ubicar el origen y causa, abordándose esto, la resolución emerge progresivamente.

ANGUSTIA
Se diferencia del miedo, por que no se presenta frente a un objeto o situación concreta. En la angustia no hay nada que explique por qué se siente mal, solo se percibe un estado de sobrecogimiento, alerta y sosobra inexplicable. Siendo inespecífica la situación, el estado se hace inllevable para la persona.
La angustia es un estado donde no hay NADA, esa nada es lo que provoca las reacciones, la persona no puede poner lo que ponía y hacer de la vida algo llevadero. La disolución de su objetivo de vida, pérdidas, vivencias traumáticas pueden ser la causa de este estado.
La elaboración de las vivencias de la persona, una a una, puede ir haciendo encontrar que lo ha puesto en esa situación, puede ser algo muy evidente o un complejo de situaciones que lo dispongan a ello.
Las pérdidas amorosas son propiciadoras de estos estados, de los cuales se sale más prontamente.
DEPRESION
Este padecimiento se produce a consecuencia de un daño vivido externamente, que es llevado al sí mismo con auto laceración. El sujeto se encarga de auto agredirse, denigrarse, provocándose un estado de devaluación severo.
Hay también causas endógenas, es decir, del sujeto mismo, como son la enfermedad o problemas mentales.
Los niños “solos” se deprimen de forma importante, la falta de compañía y apoyo se torna insoportable y la depresión se hace una forma de sobrellevar la vivencia.
Saber con qué se cuenta para enfrentar las demandas de la realidad y resolverlas con éxito, son aspectos que hay que atender de forma importante.
La labilidad afectiva es un componente propiciador de la depresión, un alma fuerte sabe enfrentar mejor las situaciones.
TRASTORNO PSICOSOMATICO
El cuerpo habla aquí. Ya no es la palabra o la acción lo que manifiesta el conflicto. Cada parte de nuestro organismo se manifiesta diciendo algo de nosotros. Los problemas dermatológicos, gastrointestinales, respiratorios etc., son formas de dar discurso a un conflicto no manifiesto, no asumido.
La relación mente cuerpo es una dimensión de múltiples imbricaciones, el cuerpo es un real que nuestra mente intenta representar, asumiéndolo en un “soy”, pero que no alcanza a asir. No decimos soy un brazo, una pierna, un ojo, decimos soy Pedro, María, y sin embargo sentimos ese cuerpo.
El cuerpo es erogeneizado por un “otro”, y eso hace que cada parte tome un valor diferente. Haciendo que en suma lo vivamos de una forma no propia, sino en base a lo que fue dado por los otros. Enfermamos de aquello de lo que nos quitan, o de lo que nos dan en exceso, así como de lo que ansiamos.